PRESENTACIÓN

La Biblioteca Alberdi de Punta Alta ha asumido un claro desafío. Un Cine Club es un foro, es decir, un espacio no sólo desde el punto de vista físico, sino desde lo que entraña, un debate, una mesa redonda, una discusión sobre un tema, y en este caso, sobre una obra de arte como es un film. Es una organización socio-cultural, portadora de una dinámica especial para el conocimiento, la educación y la formación no sólo sobre el séptimo arte sino también desde lo humano, si consideramos que la obra fílmica es la consecuencia de una tarea noble sobre una concepción del hombre y del mundo, tal como sucede con la literatura, la poesía o la pintura.

sábado, 18 de octubre de 2014

EL CINE Y LA NATURALEZA EN EL CINE CLUB "DOS MIRADAS"





SOBRE EL CINE Y LA NATURALEZA




Nómades del viento


Título original
Le peuple migrateur (Winged Migration)
Año: 2001
Duración: 90 min.
País: Francia
Director: Jacques Perrin, Michel Debats, Jacques Cluzaud
Guión: Valentine Perrin
Música: Bruno Coulais
Fotografía: Olli Barbé, Michel Benjamin, Sylvie Carcedo-Dreujou, Laurent Charbonnier, Luc Drion, Laurent Fleutot, Philippe Garguil, Dominique Gentil, Bernard Lutic, Thierry Machado, Stéphane Martin, Fabrice Moindrot, Ernst Sasse, Michel Terrasse, Thierry Thomas
Reparto: Documentary
Productora: France 2 Cinéma / France 3 Cinéma / Galatée Films / Bac Films




Sinopsis: Ambicioso documental sobre la migración de las aves, un viaje que recorre más de 40 países. 4 años de trabajo y más de 140 personas contribuyeron a la creación de un singular estudio, no sólo de las diferentes aves migratorias y sus patrones migratorios, sino del ecléctico, espectacular y sorprendente planeta en el que vivimos. Estuvo nominado al Oscar al mejor documental. (FILMAFFINITY)

Premios
2002: Nominada al Oscar: Mejor documental
2002: Nominada al Goya: Mejor documental
2001: César: Mejor montaje. 3 nominaciones



Que el cine ha sido –y en parte sigue siendo-, la reunión de distintas “artes” o géneros artísticos con un único objetivo estético; y que la luz hecha imagen prevalece al constituirse en la “esencia” del arte cinematográfico, son dos cuestiones que le dieron precisamente esa trascendencia socio-cultural que recorrió los dos últimos siglos de la historia del hombre. 

La concepción totalizadora que trasunta cualquier realización cinematográfica emerge por sobre cualquier otra idea para determinar la esencialidad de este género artístico y su extraordinaria influencia en la vida y los destinos de muchas generaciones. Hoy, la imagen predomina por sobre otros medios y soportes e impacta con profundidad en la racionalidad y la subjetividad del hombre. 

El cine documental fue y es un género muy útil, pero también sustancial desde el punto de vista estético, ya que de una u otra manera nos mostró, nos deslumbró y nos informó sobre asuntos y temas de la historia, la geografía y la humanidad toda, aportando, descubriendo y experimentando técnicas, formas, y buceando en contenidos nunca antes afrontados por los realizadores y artistas. El movimiento, la profundidad semántica de la imagen y la utilización de diversos tempos, junto con el concepto de dramatización, han configurado toda una estética que se desarrolló con cierta independencia de la ficción y la narrativa convencional.

Las escuelas documentalistas surgidas en la rica historia universal del cine, como ser la escuela inglesa, la rusa, la norteamericana, la francesa, la canadiense, y los aportes como los de Luis Buñuel durante la España franquista incluso, como la labor de la alemana Leni Riefenstahl durante la Alemania de Hitler, han demostrado la extraordinaria influencia de este género en el cine como acto artístico y en su trayectoria como industria, esto no lo podemos ni obviar ni olvidar. Por lo tanto los directores representativos de cada escuela en cada país constituyeron puntos de vista distintos en cuanto al cine documental en sus relaciones forma-contenido y en sus objetivos utilitarios del mismo, no ya como una cuestión puramente estética sino como un asunto político que le dio una dimensión inusitada al género propiamente dicho.

Philip Glass y Godfrey Reggio, especialmente este último como realizador, montaron la trilogía Qtsi aportando cada uno una visión muy particular de la naturaleza, especialmente en lo relativo a sus relaciones con el hombre y la acción negativa o positiva que han establecido sobre ella. La música junto con las imágenes actuando como reemplazo en sí de la voz humana en la creación de una atmósfera trascendente y de honda integración con el ambiente, sólo se encuentran en los intentos documentalistas que tratan sobre la esencialidad de las relaciones hombre-tierra, caso Baraka de Ron Fricke, fotógrafo de Reggio en Koyaanisqatsi, Powaqqatsi y Naqoyqatsi, obra de 1992, donde trata de interpretar las raíces elementales que nos ligan a nuestra Tierra desde y para la eternidad. La música del Philip Glass Ensemble -diría coautor de la trilogía-, es una clara muestra de una labor integradora entre música e imagen, y en este caso casi sobresaliendo ya que la obra se asienta sobre la primera constituyendo una experiencia casi mística donde el sonido emerge como protagonista de esa lucha dialéctica del hombre y la Tierra. Toda una interpretación de los alcances que puede tener el tema de la preservación, los daños y la irracionalidad que predomina nuestra relación con el entorno.



El paisaje, la Tierra que nos rodea, el suelo sobre el cual se asienta nuestra razón de ser, el planeta todo, sus conexiones trascendentes con el hombre, la supervivencia de éste y su destino, han alimentado en más de una ocasión el cine documental. Hemos mencionado, además de Qatsi Trilogy y Baraka (la esencia), pero también podemos citar otras realizaciones con las mismas intenciones pero hechas con otros recursos, tal el caso de las tres obras de Jacques Perrin, Microcosmos (1996), Le Peuple Migrateur –Nómades del viento- (2001), y Océanos -Océans- (2010); la extraordinaria Las Hurdes, pueblo sin pan (1932) del español Luis Buñuel; el film del director negro Spike Lee con When the Leeves Broke, A Requiem in Four Acts (2005) sobre el desastroso y trágico paso del huracán Katrina; o bien dentro de los parámetros del establishment como el caso de Al Gore con su An Inconvenient Truth (2006) sobre el famoso calentamiento global; y toda la obra cinematográfica del antropólogo francés Jean Rouch, o del mismo Jorge Prelorán, máximo referente del cine etnográfico argentino, etc.; todas obras del gran género documental que a su manera tratan la cuestión del hombre y el planeta Tierra. 

Pero, dentro del cine de ficción, la industria cinematográfica (Hollywood) ha incursionado en el tema, más, ha creado un género, llamado de desastre, con innumerables películas, algunas artesanalmente bien hechas, otras desastrosas no por el contenido en sí, (apocalíptico o distópico), sino como realización o mero entretenimiento. Pero, y el tema es infinito por su riqueza e importancia, otras cinematografías han tocado la temática desde diversos ángulos místicos, religiosos o trascendentales, como Solaris del ruso Andrei Tarkosvski, el japonés Akira Kurosawa con Dersu Uzala, Los sueños de Kurosawa, y Rapsodia en Agosto. En nuestro país, un excelente realizador como Pablo Trapero, en su Nacido y Criado (2007) ubica la historia en un lugar desolado, yermo y árido, nuestra Patagonia, para contar como un hombre en crisis evoluciona vitalmente mientras el espacio geográfico con sus habitantes típicos lo golpea hasta doblarlo en todos sus aspectos. Estos son unos pocos ejemplos sobre el espacio geográfico y el cine, su influencia y como vehículo de ideas y conceptos, formas de vida y concepciones del mundo, posiciones ideológicas, o discusiones estéticas sobre la imagen.

Esta película es digna de disfrutar primero como realización cinematográfica, y luego como una clara advertencia para el hombre. La geografía en definitiva es eso, todo eso, y los artistas de la imagen así lo han comprendido, han creado obras alrededor de esta disciplina, han bebido de sus aportes humanistas, y se han nutrido de sus estudios y su ciencia sobre la Tierra que en definitiva es donde hacemos todo eso.

Héctor Correa
Punta Alta, octubre de 2014

"LE PEUPLE MIGRATEUR" -2001-(NÓMADES DEL VIENTO), DEL DIRECTOR JACQUES PERRIN, ES LA PRIMERA PELÍCULA QUE SE PROYECTARÁ EN EL CICLO "EL CINE Y LA NATURALEZA” QUE HA ORGANIZADO EL CINE CLUB “DOS MIRADAS” EN LA BIBLIOTECA JUAN B. ALBERDI Y EL AUSPICIO DE SEGUROS RIVADAVIA. JUNTO CON "MICROCOSMOS" (JACQUES PERRIN), "OCÉANO" (JACQUES PERRIN), "BARAKA" (RON FRICKE), ETC., CONSTITUYEN MAGNÍFICOS EJEMPLOS DE OBRAS DE ESTE PRIMORDIAL GÉNERO DOCUMENTAL CINEMATOGRÁFICO. 

EL DÍA 25 DE OCTUBRE EN EL AUDITORIUM DE LA BIBLIOTECA, A LAS 18 HS.

martes, 19 de agosto de 2014

EL CINE CLUB DOS MIRADAS Y EL TEATRO MUSICAL



"A CHORUS LINE"









"A CHORUS LINE", DEL DIRECTOR BRITÁNICO RICHARD ATTENBOROUGH, ES LA PRIMERA PELÍCULA QUE SE PROYECTARÁ EN EL CICLO "LOS GÉNEROS EN EL CINE: LA COMEDIA MUSICAL”  QUE HA ORGANIZADO EL CINE CLUB “DOS MIRADAS” EN LA BIBLIOTECA JUAN B. ALBERDI Y EL AUSPICIO DE SEGUROS RIVADAVIA.

Se proyectará en la Biblioteca Alberdi el sábado 23 de AGOSTO a las 18 hs.



Título original
A Chorus Line
Año
1985
Duración
120 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Director
Richard Attenborough
Guión
Arnold Schulman (Obra: Michael Bennett)
Música
Canciones: Marvin Hamlisch & Edward Kleban
Fotografía
Ronnie Taylor
Reparto
Michael Douglas, Terrence Mann, Alyson Reed, Audrey Landers, Michael Blevins, Jan Gan Boyd, Yamil Borges
Productora
MGM
Género
Musical | Teatro

Un centenar de bailarines y bailarinas han de realizar unas pruebas en el escenario de un teatro para demostrar si son aptos para la comedia musical que prepara el reputado y estricto Zach. De manera implacable se va desarrollando la selección hasta que solamente queden los elegidos. Entre las candidatas está Cassie, que fue la amante de Zach y que lo dejó para probar suerte en Hollywood. Tan sólo ocho artistas superarán esta despiadada competición. (FILMAFFINITY)

jueves, 14 de agosto de 2014

EL CINE CLUB DOS MIRADAS CONSIDERADO DE INTERÉS LEGISLATIVO












Copia del decreto, con fecha 13 de junio de 2014, por el cual el Concejo Deliberante de Cnel. Rosales, en la ciudad de Punta Alta, decreta de interés legislativo el Cine Club "Dos Miradas" que se desarrolla en las instalaciones de la Biblioteca Juan B. Alberdi.
Este es el texto, en abril de 2012, con el que se fundamentó la creación del Cine Club:

                                    BIBLIOTECA ALBERDI. POR QUÉ UN CINE CLUB

Una breve explicación acerca de lo que es un “Cine Club” merece que nos detengamos en algunos de los aspectos más relevantes de lo que constituye el fenómeno cinematográfico como expresión artística y no mero entretenimiento. La consideración del cine como arte es, a grandes rasgos, el origen del movimiento cineclubista a nivel mundial. Nace el “cineclubismo” como necesidad y como actitud frente a un hecho socio-cultural de extraordinaria expansión y profunda significación durante todo el s. XX. A mediados, y aún antes, de esta centuria y hasta la actualidad, el espectador cinéfilo o no comienza a ver cine con otros ojos, con otra mirada, y se inician los agrupamientos destinados a indagar, bajo la pregunta simple y elemental de ¿cómo se mira un film?, pregunta que encierra toda una postura existencial, y a tratar de deconstruir la obra fílmica con múltiples objetivos estéticos, técnicos, y humanos. El cine que se desarrolla en ciertos países de Europa (Francia, Italia, Alemania, Polonia, Checoeslovaquia, Hungría, Rusia, etc.) en las décadas del 40, 50 y 60 en especial, tratan de escapar de la influencia industrialista y mercantilista del cine norteamericano con un claro predominio universal, salvo las ricas e innovadoras producciones de un grupo de realizadores, muchos de ellos europeos, refugiados como consecuencia de la guerra, e incursionan en el estudio y la producción de un cine conceptual y estéticamente distinto, asentado sobre la concepción del hombre y del mundo del autor más que en su éxito comercial o taquillero, y por añadidura, en el lenguaje del cine, su gramática y su particular semántica. 
Por supuesto, nuestro país, que hizo un cine desde sus inicios, a principios del siglo XX, fundado en la influencia esencialmente norteamericana, y en la década del sesenta, en el francés y en el italiano, dada la extraordinaria movida de los grandes directores de la Nouvelle Vague y del Neorrealismo italiano, no estuvo aparte de esta tendencia, y no sólo realizó producciones bajo esa estética sino que además la cultura argentina, por no decir porteña especialmente, pergeñó obras en el teatro, la pintura, la literatura y el cine, con clara influencia europea. Entre ellas la generación de varios cine clubes, como el “Cine Club Núcleo” y la revista “Tiempo de Cine” de honda significación y ascendiente en los autores y la crítica de nuestro país especialmente.
Ambos, trabajaron meticulosamente sobre el nuevo cine europeo, argentino, de detrás de la cortina de hierro, y en el rescate de ese grupo tan particular de directores norteamericanos, como Jacques Torneur, William Wyler, Frank Capra, Billy Wilder, o Alfred Hitchcock, de origen extranjero, así como los directores rebeldes, y aquellos artesanos que si bien respetaban los códigos hollywoodenses eran verdaderos creadores en el medio.
El Cine Club fue, entonces, una herramienta peculiar y muy propicia para conocer el origen y las características esenciales del lenguaje cinematográfico contribuyendo a valorar mejor el cine que vemos. La apreciación cinematográfica, y el aliento a las posturas críticas frente a la pantalla, se constituyeron en los ejes esenciales de estas instituciones que también fueron generadoras de un periodismo especializado fundado en muchas ocasiones en corrientes filosóficas y lingüísticas que profundizaron en el arte de la confección de guiones y la realización. Sobre esto cabe decir que los mejores críticos y periodistas de cine, y arte en general, surgieron en un alto porcentaje de estos cineclubes.
La Biblioteca Alberdi de Punta Alta ha asumido un claro desafío. Un Cine Club es un foro, es decir, un espacio no sólo desde el punto de vista físico, sino desde lo que entraña un debate, una mesa redonda, una discusión sobre un tema, y en este caso, sobre una obra de arte como es un film. Pero, no es sólo esto, lleva consigo una estructura, una organización, y un sentido institucional que hace que se lo dote de una entidad para su instalación y consecución de los objetivos que le da su razón de ser. Es una organización socio-cultural, portadora de una dinámica especial para el conocimiento, la educación y la formación no sólo sobre el séptimo arte sino también desde lo humano, si consideramos que la obra fílmica es la consecuencia de una tarea noble sobre una concepción del hombre y del mundo, tal como sucede con la literatura, la poesía o la pintura.
Punta Alta tuvo una importante experiencia, en este terreno, que se remonta a finales de la década del cincuenta con la aparición y organización del Cine Club Punta Alta, exhibiéndose el material fílmico en el viejo Cine Colón, para lo cual se contrataba todos los domingos a las diez de la mañana un proyectorista que se encargaba del manejo técnico de la máquina, y con integrantes que un día antes esperaban en la terminal de ómnibus las películas que venían embaladas en bolsas con los correspondientes rollos en sus latas. Así se pudieron apreciar obras del cine ruso, polaco, francés, italiano, sueco, clásicas y contemporáneas, Chaplin y los Hermanos Marx, como Bergman o Godard. Previo al comienzo de la proyección se repartían hojas con críticas extraídas de publicaciones especializadas o bien realizadas por los mismos integrantes del Club. De esta manera nuestra ciudad no estuvo exenta de participar del movimiento cineclubista que a nivel nacional y mundial generaban los distintos movimientos de la crítica y el estudio de este fenómeno, que así escapa a su encasillamiento como entretenimiento o mero fenómeno de masas para enfocarlo en su verdadera dimensión como expresión artística y de profundos contenidos.
Luego, otros modos o prácticas llevaron a tratar de emular ese fenómeno cultural, pero fueron muy efímeros o circunstanciales, sujetos muchas veces al poder político de turno y a la burocracia cultural del momento. Hasta la creación del Club de Ajedrez, a mediados de la década del 80 que, bajo la concepción de la práctica ajedrecística como un arte tanto como un deporte, se inicia otra etapa para ensayar un esbozo de cine debate, que conjuntamente con el Premio Alfil, como hechos culturales, trata de incursionar en la consideración de un cine para el análisis y el estudio crítico de las mejores obras de la cinematografía universal.
Otras instituciones o movimientos, como el 4to. Diálogo del Movimiento Focolares, retoman con mucho esfuerzo y entusiasmo esa concepción, y en el Bar Central se inician foros de cine debate centrados en los valores y las concepciones humanísticas de las películas y sus autores como ejes para la discusión y la elucidación de los mejores fines para promocionar el diálogo entre las distintas creencias alrededor de la imagen y la metáfora fílmica. Toda una cabal experiencia sobre cómo el cine puede ser un interesante vehículo de acercamiento y afinidad entre hombres con distintos juicios y pensamientos.
Por último, ciertos requisitos se deben cumplir para que podamos hablar de un Cine Club. Primero que sea una cabal ayuda a la difusión del cine. Segundo que se logre cierta continuidad en el tiempo. Tercero que se le de una estructura para que se produzca el encuentro entre el espectador y el film, y una organización propicia para su desarrollo y sustento. Y cuarto se proponga la generación de debates, foros, publicaciones, crítica y estudios. Así, se verán cumplidos los objetivos sustanciales que le dieron significación y razón de ser, hacer del film un vehículo apropiado para el estudio del hombre y su obra, nada menos.
Héctor Correa
Punta Alta, abril de 2012


sábado, 2 de agosto de 2014

2001 UNA ODISEA DEL ESPACIO









2001: una odisea del espacio

(algunos apuntes más sobre el cine y la ciencia-ficción)

"2001 es una experiencia no verbal: de dos horas y 19 minutos de película, sólo hay un poco menos de 40 minutos de diálogo. Traté de crear una experiencia visual que trascendiera las limitaciones del lenguaje y penetrara directamente en el subconsciente con su carga emotiva y filosófica. Quise que la película fuera una experiencia intensamente subjetiva que alcanzara al espectador a un nivel interno de conciencia como lo hace la música."
Stanley Kubrick



Título original: 2001: A Space Odyssey
Director: Stanley Kubrick
País: Inglaterra
Año: 1968
Reparto: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Douglas Rain, Vivian Kubrick, Margaret Tyzack, Robert Beatty, Leonard Rossiter, Sean Sullivan, Bill Weston, Ed Bishop
Duración: 139 min.
Guión: Stanley Kubrick
Música: Richard Strauss, Johann Strauss
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Productora/Distribuidora: MGM
Saga: 2001
Premios: David de Donatello, Otros, Baftas, OSCARS
Nominaciones:
Premios: BAFTA a la mejor película, León de Oro 

Más Nominaciones: Oscar a la mejor película, Oscar a la mejor dirección, Oscar al mejor guión original, Globo de Oro a la mejor película - Drama, Oscar al mejor guión adaptado, César a la mejor película extranjera, Premio WGA al Mejor Guión Adaptado, Globo de Oro al mejor director, Premio BAFTA al Mejor Guión, Premio BAFTA - Premio Naciones Unidas, Anexo:BAFTA al mejor guión de película británica, Premio del Sindicato de Directores al Mejor Director, Premio David de Donatello al Mejor Director Extranjero, National Society of Film Critics Award al Mejor Director, Premio WGA al Drama Estadounidense Mejor Escrito, Premio WGA al Mejor Drama Adaptado 

Filmografía de Kubrick:

1999 Eyes Wide Shut (Ojos bien cerrados)
1987 Full Metal Jacket (Nacido para matar)
1980 The Shining (El resplandor)
1975 Barry Lyndon 
1971 A Clockwork Orange (La naranja mecánica)
1968 2001: A Space Odyssey (2001: Odisea del espacio)
1964 Dr. Strangelove or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb (Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba)
1962 Lolita (Lolita)
1960 Spartacus (Espartaco)
1957 Paths of Glory (Patrulla infernal)
1956 The Killing (Casta de malditos)
1955 Killer's Kiss (El beso del asesino)
1953 Fear and Desire
1953 The Seafarers
1951 Day Of The Fight
1951 Flying Padre


Algunas obras de Arthur C. Clarke:

Perfiles del Futuro
La ciudad y las estrellas
Cita con Rama
El fin de la infancia
2001: Una odisea espacial
2010: Odisea dos
2061: Odisea tres
3001: Odisea final
El Centinela. “The Sentinel”




En el primer capítulo de “2001: Una Odisea espacial”, que tituló Noche Primitiva, exactamente en el Prefacio, Arthur C. Clarke dice lo siguiente y lo transcribimos:

“Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra.
Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido luce una estrella en ese Universo.
Pero, cada una de las estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos -quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo… o infierno.
No tenemos miedo alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está a millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Más las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores entre las estrellas.
Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No bastante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio?
¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción.
La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria.”

Claro, para alcanzar un nivel interno de conciencia, como lo pide Kubrick, de tal envergadura y amplitud, necesitaríamos, creo, conocer un poco más cómo piensa este realizador acerca del hombre y del universo en el que vive.
Kubrick no fue un artesano más dentro del mundo cinematográfico de los Estados Unidos. Algunos comentaristas biográficos han observado en él una vital inclinación por la fotografía desde muy joven, y una también vital obsesión por el detalle y la perfección, éste último un rasgo caracterológico que a algunos favorece y a otros no, pero en este caso cada encuadre, cada escena, y cada secuencia de cualquiera de sus obras, reflejan ampliamente esa faz personal, hasta tal punto que se lo considera, junto con Orson Welles (“El ciudadano”), un director supremo, en su país y en el mundo entero.

En el orden formal, por lo expuesto, podemos observar, más, podemos mirar sus films como minuciosos, detallistas y meticulosos trabajos sobre la composición de la imagen, la estructura semántica y las conexiones simbólicas de los objetos, hechos y sucesos que van desarrollándose en el curso de la historia. Y cabe la siguiente reflexión acerca de esto. Un claro y transparente objetivo guía su narrativa, no sólo en este film, sino en todos sus films. Ha hecho cine policial negro, cine bélico, melodrama, terror, y también ha incursionado en la ironía, cruel y despiadada; ha diseccionado la sociedad, su sociedad, como en “La Naranja Mecánica”, y ha incursionado puntillosamente, casi de manera exquisita, en la historia, como en “Barry Lyndon”, una película preciosista, de un virtuosismo obsesivo sin duda; y ha utilizado la ciencia-ficción como un instrumento propicio para la exposición de sus profundas preocupaciones sobre la humanidad; pero toda su obra destila una coherencia ideológica y formal que lo ubica en el plano de los grandes creadores cinematográficos.

La música, las primeras imágenes, casi un preludio conceptual de la película, la nave espacial transitando la inmensidad del espacio, el viaje en la Discovery de los dos tripulantes tratando de develar los misterios de la misión, la enigmática computadora HAL 9000, verdadera máquina, macabra y perversa, en la que confluyen miedos míticos, ancestrales, y el homínido temor a lo desconocido y lo ignorado, más la colosal transformación, luego de traspasar las puertas del infinito, constituyen verdaderas parábolas, alegorías y metafóricas aproximaciones a la esencialidad del hombre, concentrado en la feroz carrera por la manipulación desenfrenada de una ciencia y una tecnología que a veces le depara misterios horribles e incontrolables.

De todas maneras, podemos vislumbrar dos formas, producto de dos concepciones de encarar estos temas y estas revelaciones. Por un lado, la de Clarke, centrada en la dilucidación científica de los destinos y los derroteros del homo sapiens; y la de Kubrick asentada en la violencia y la agresividad del uso indebido y desmesurado de esa ciencia, violencia que no es más que la consecuencia de la propia evolución, y que, parece haber surgido antes y en los albores de la aparición del hombre. Ya, en “El Centinela” Clarke hacía emerger el elemento desconocido, el objeto que por último terminó siendo el nudo, el hilo, el ente que cruza toda la historia de 2001, que transita por todo su desarrollo y que permanece y acompaña hasta el infinito esta saga. El tótem, como receptáculo y guardián de la vida del hombre primitivo, y la loza o monolito alrededor del cual giran curiosos los primates, y que a su vez marca las distintas etapas evolutivas de la humanidad, no son más que los signos de una presencia que más allá del hombre y de su nivel de desarrollo tecnológico en el fondo aún está vigilado, aún está custodiado y aún debe ser observado por algo superior. Luego en “El fin de la infancia” (2000) vuelve a volcar esta idea, ya un tanto mística y decadente.

Kubrick desarrolla este pensamiento pero desde otro ángulo, su filmografía así lo demuestra, y su último guión, concluido por Spielberg, “Inteligencia artificial”, nos muestra un hombre casi dominado y sujeto a un afán de controlar aspectos esenciales de la vida no tanto por su complejidad como por lo polémico. Se trata ni más ni menos de crear vida artificial (robots) inteligente y con sentimientos. Una parábola escéptica, desesperanzadora de la ciencia y sus consecuencias.

El tema de la loza (monolito), sus connotaciones totémicas, es seguido por otro tema aún más conflictivo y fatal, el descontrol y rebelión de la computadora que, no sólo centraliza el control automático de la nave Descubrimiento, sino que contiene el fin, el objeto, y la finalidad de la misión. El último tripulante que queda con vida al fin logra desconectarla y todo salta al final y última etapa del viaje. Un viaje que, como su título lo indica nos remite a Ulises, a la Odisea, cuya misión, tal como el pensamiento mítico lo concibe, es un retorno a los confines del hombre y su universo, como es considerado en esos tiempos y dentro de los límites que el hombre del s. X a.d.C era capaz de transitar. Comparar a Homero con esta obra de Clarke y Kubrick es quizá uno de los desafíos más apasionantes para el estudioso del cine y la literatura. Y ver el recorrido final sobre paisajes ignotos y deslumbrantes como el desplazamiento de la conciencia hacia lo infinito, es introducirse en las grandes obras del hombre en las letras desde Cervantes, Proust, Joyce, Faulkner, hasta las fantásticas incursiones de Borges con su permanente y continuo choque contra la esencialidad de la palabra como instrumento para explicar el paso del hombre por este mundo. El tropo, el giro, la imagen y la metáfora, encuentran su verdadero ámbito, esta vez transformados en cine, en luz, de la mano de Kubrick ¿Qué otra cosa puede ser entonces la losa negra que se yergue y domina el ser y el destino?

El conflicto de HAL 9000 con la tripulación, un conflicto trágico, por supuesto, es la concepción más tortuosa que Kubrick tiene del desarrollo científico del hombre. El avance tecnológico, su manejo descontrolado, produce violencia. Más, esa tecnología es usada para generar más violencia. La sociedad está impregnada de esta impronta ético-moral, la literatura universal la ha señalado permanentemente desde las primeras luchas por el dominio y el poder del fuego en la mitología, pasando por “Frankentein” de  Mary Shelley, “El Extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Robert Louis Stevenson, las obras de Herbert George Wells o ‘Un mundo feliz’, de Aldous Huxley. Los creadores, la literatura y el cine se han encargado de advertir y percibir, más que denunciar, los extraños derroteros que el avance de la tecnología y la ciencia está incursionando.

El final de esta historia es un bebé navegando en el espacio infinito. Saquemos la conclusiones que obtengamos, miremos estas imágenes desde cualquier punto, siempre vamos a conseguir múltiples lecturas sobre la vida, su evolución y las inciertas consecuencias que podemos dejar de considerar.

Héctor Correa

Punta Alta, junio de 2009



martes, 10 de junio de 2014

HER (Ella). EL AMOR EN TIEMPOS DE LA INFORMÁTICA

"HER (Ella)" (Estados Unidos, 2013), DEL DIRECTOR NORTEAMERICANO SPIKE JONZE, ES LA CUARTA PELÍCULA QUE SE PROYECTARÁ EN EL CICLO "LOS GRANDES DIRECTORES”  QUE HA ORGANIZADO EL CINE CLUB “DOS MIRADAS” EN LA BIBLIOTECA JUAN B. ALBERDI Y EL AUSPICIO DE SEGUROS RIVADAVIA. LA FUNCIÓN SERÁ EL DÍA 14 DE JUNIO DE 2014 A LAS 18 HS.





Título original 
Her 
Año: 2013 
Duración: 126 min.
País: Estados Unidos 
Director: Spike Jonze
Guión: Spike Jonze
Música: Arcade Fire, Owen Pallett
Fotografía: Hoyte Van Hoytema
Reparto: Joaquin Phoenix,  Scarlett Johansson,  Amy Adams,  Rooney Mara,  Olivia Wilde,  Chris Pratt,  Sam Jaeger,  Portia Doubleday,  Katherine Boecher,  Alia Janine,  Matt Letscher
Productora: Sony Pictures. World wide Acquisitions (SPWA) / Annapurna Pictures
Web oficial: http://www.herthemovie.com/



Sinopsis: En un futuro cercano, Theodore, un hombre solitario a punto de divorciarse que trabaja en una empresa como escritor de cartas para terceras personas, compra un día un nuevo sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para su sorpresa, se crea una relación romántica entre él y Samantha, la voz femenina de ese sistema operativo. (FILMAFFINITY)

domingo, 17 de noviembre de 2013

BILLY WILDER. EL REY DE LA COMEDIA. UNA EVA Y DOS ADANES EN LA BIBLIOTECA JUAN BAUTISTA ALBERDI






Título original
Some Like It Hot  (Una Eva y dos Adanes en Latinoamérica) (Con faldas y a lo loco en España)
Año
1959
Duración
120 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Director
Billy Wilder
Guion
Billy Wilder, I.A.L. Diamond (Historia: Robert Thoeren, Michael Logan)
Música
Adolph Deutsch
Fotografía
Charles Lang (B&W)
Reparto
Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, George Raft, Pat O'Brien, Joe E. Brown, Nehemiah Persoff, Joan Shawlee, Billy Gray, George E. Stone, Dave Barry, Mike Mazurki, Harry Wilson, Beverly Wills, Barbara Drew, Edward G. Robinson Jr.
Productora
United Artists / Ashton Productions / The Mirisch Corporation



Billy Wilder: El rey de la comedia

"El próximo 22 de junio se cumple el centenario del nacimiento de Samuel Wilder, más conocido como Billy, uno de los más grandes guionistas y directores que ha dado el séptimo arte. Por tal motivo, es buen momento para hacer un repaso a su filmografía y rendirle un pequeño y merecido homenaje."

Por Javier Muñoz

"Sin caer en estudiadas idolatrías o exageradas pleitesías, es cierto que todo aquel guionista, entre los que modestamente me incluyo, sí debe estarle eternamente agradecido a este estudiante de abogacía, que comenzó siendo periodista y terminó convirtiéndose en uno de los personajes más importantes e influyentes del Hollywood clásico. Y no sólo porque fuera guionista antes que director, sino porque realmente fue mejor guionista que director. En la segunda faceta fue casi siempre correcto, sobrio, sin grandes aspavientos, quizá en ocasiones poco arriesgado. 

También fue brillante, que duda cabe, como enDías sin huella y hasta genial, como en El crepúsculo de los dioses. Pero es que como guionista fue casi siempre extraordinario, firmando espectaculares filmes negros, vigorosos dramas, pero sobre todo, deliciosas e inolvidables comedias.

El apartamento (1960)
Los comienzos de Billy Wilder fueron tan convulsos como la época que le tocó vivir. Nacido en una pequeña población de lo que todavía era el imperio Austro-Húngaro, actualmente Polonia, Wilder comenzó a trabajar como guionista en 1929, en Berlín, sólo cuatro años antes del ascenso al poder, no olvidemos que en unas elecciones democráticas, de Adolf Hitler y su Partido Nacionalsocialista. Obligado a emigrar por sus raíces judías, gracias a la productividad de la época, le dio tiempo a firmar una quincena de películas y a construirse un prestigio que más tarde le vendría de perlas en su aventura americana. No obstante, antes de llegar a la Meca del cine, hizo escala en París, donde curiosamente dirigió su primera película, Curvas peligrosas(1934). Sin embargo, su punto de mira estaba en Hollywood, y allí llegó en compañía del actor Peter Lorre, otro súbdito exiliado del imperio Austro-Húngaro, ahora sería eslovaco, con el que había coincidido en uno de sus últimos trabajos en Alemania. El apoyo de Lorre fue fundamental en aquella época, ya que Wilder llegó a Estados Unidos sin saber inglés, y aunque aprendió rápidamente, el hecho de que compartieran apartamento y el actor trajera un currículo más extenso fueron determinantes para que la transición de Wilder al cine americano fuera lo menos traumática posible.
"Es sabido que Wilder tenía un fuerte carácter, pero al mismo tiempo, necesitaba de colaboradores para sentirse cómodo. Nunca trabajó solo a la hora de crear un guión"
Sus primeros trabajos en Hollywood fueron comedias y musicales en los que simplemente firmaba la historia o compartía cartel con otros dos o tres nombres. Precisamente formando uno de estos grupos, tan característicos del sistema de estudios de la época, conocería a otro guionista que le marcaría decisivamente en su carrera, y con el que trabajaría durante más de 10 años. Se trataba de Charles Brackett, y el filme en cuestión era La octava mujer de Barbazul (1938), de Ernst Lubitsch. Fue precisamente el director de origen alemán el que le dio el espaldarazo definitivo, y por qué no decirlo, el que más influyó cinematográficamente en la carrera de Wilder. Al año siguiente, Brackett y Wilder, en compañía de Walter Reisch, firman el guión de Ninotchka, del propio Lubitsch, y todos ellos consiguen su primera nominación al Oscar, aunque no lo obtienen. Pero la carrera de Wilder se torna a partir de entonces imparable. Solos, o en compañía de otros, Brackett y Wilder escriben los guiones de media docena de maravillosos títulos, entre los que destaca Bola de fuego (1941), de Howard Hawks, la extraordinaria comedia por la que recibirían su segunda nominación a los premios de la Academia.

Con faldas y a lo loco (1959)
Finalmente, Billy Wilder dirige en 1942 su primera película, El mayor y la menor, la ya clásica comedia interpretada por Ginger Rogers y Ray Milland. En su debut, Wilder aplica todo lo aprendido con los grandes directores de la comedia, y especialmente de Lubitsch, como ya se ha comentado antes. Sin embargo, al año siguiente rueda Cinco tumbas al Cairo, cambiando totalmente de registro al tratarse de una cinta ambientada en el conflicto bélico que convulsionaba el mundo de aquella época. Y es que da la impresión de que Wilder se reservó un montón de historias que no tenían nada que ver con la comedia para cuando lograra llegar a ser director. Porque a continuación dirige Perdición (1944), un excelente ejemplo de cine negro a partir de la novela de James M. Cain. Para adaptar el guión, Wilder contó, en vez de con su colaborador habitual, con el mítico Raymond Chandler, autor de novelas como El sueño eterno, Adiós muñeca o El largo adiós. Aquí, no se sabe si por el género, Wilder arriesga más, no sólo con la dirección, sino también con el guión. Utiliza a partir de entonces dos elementos que terminarían por hacerse comunes en su filmografía, el flashback y la voz en off. A pesar de que tales recursos no suelen contar con el beneplácito de los críticos más puristas, Wilder los maneja sabiamente para dotar a la historia de una personalidad y una tensión poco conocidas hasta entonces. Como resultado de todo ello, la cinta obtendría siete nominaciones, incluidas las de mejor guión y dirección para Wilder, pero o obtendría ninguna de ellas.
"En cierta ocasión, A Billy Wilder le preguntaron si era necesario que un director de cine supiera además escribir. No —contestó— pero es útil que sepa leer"
Pero al año siguiente, se resarciría. Con Días sin huella, y otra vez con Brackett como co-guionista, trasladando la novela de Charles R. Jackson, Wilder obtendría el Oscar a la mejor película, a la mejor dirección y al mejor guión adaptado, a los que sumaría uno más para Ray Milland por su excelente interpretación de un alcohólico que hace ímprobos esfuerzos para dejar la bebida, recayendo en ella una y otra vez. Sin embargo, el reconocimiento de la industria no vino acompañado por el reconocimiento del público, ya que la cinta fue un fracaso comercial. Y no ya sólo porque la gente no estuviera preparada para el excesivo realismo con el que se refleja el alcoholismo, sino también porque resulta lógico que un país que acababa de salir de la Segunda Guerra Mundial prefiriera un tipo de películas menos trascendentes. Tal vez por eso regresara a la comedia en sus dos siguientes producciones, El vals del emperador yBerlín Occidente, ambas de 1948.
Sin embargo, poco después volvería por sus fueros, firmando la que para muchos es su mejor obra, El crepúsculo de los dioses (1950). Para la historia ha quedado su comienzo, curiosamente no el previsto inicialmente, con el cadáver del protagonista flotando en la piscina. Como la película ha sido desmenuzada una y otra vez, tanto artística como técnicamente, es conveniente repasar su carga simbólica con el propio Wilder. Con esta cinta obtuvo su segundo oscar como guionista pero, curiosamente, fue su última colaboración con Charles Brackett. Es sabido que Wilder tenía un fuerte carácter, pero al mismo tiempo, necesitaba de colaboradores para sentirse cómodo. Nunca trabajó solo a la hora de crear un guión, pero solía hacer la vida imposible a quien escribía con él, riéndose de las ideas que no le gustaban o incluso humillando a quien se las planteaba. Esta contradicción se ve reflejada en sus obras capitales. En Días sin huella, el protagonista es un escritor alcohólico que se desprecia a sí mismo y juguetea con el suicidio. Y en El crepúsculo de los dioses, el protagonista es un guionista mercenario y gigoló que está dispuesto a hacer cualquier cosa por salir adelante. Francamente curioso.



El Apartamento (1960)
Tras la ruptura con Brackett, Wilder rodó, escribiendo con otros colaboradores, El gran carnaval (1951), un ácido drama periodístico con Kirk Douglas, Traidor en el infierno (1953), una asfixiante obra de misterio ambientada en un campo de concentración, a la que posiblemente le sobren los momentos humorísticos, Sabrina (1954), la inolvidable comedia con Humphrey Bogart y Autrey Hepburn, y La tentación vive arriba (1955), con Marilyn Monroe. Algunos puristas creerán que he errado al colocar esta película entre las 10 representativas en la lista adjunta. Es posible. Pero convendrán conmigo en que un filme que proporciona una imagen para la historia del cine, merece sólo por ello estar en cualquier clasificación o conmemoración. Ni que decir tiene que dicha imagen es la deMarilyn Monroe sintiendo el aire bajo su falda a través de la rejilla del metro. Y como aquí estamos repasando principalmente la obra de Billy Wilder, y no su vida social, dejaremos para otro lugar y momento los mordaces comentarios que dedicó a la rubia más famosa del séptimo arte.
1957 fue un año decisivo en la carrera de Wilder. No sólo por rodar tres películas, El héroe solitario, que narraba la travesía transoceánica del pionero Lindbergh, interpretado por James Stewart, Ariane, una comedia romántica, de nuevo con reminiscencias de Lubitsch, y Testigo de cargo, la impresionante adaptación de la obra de Agatha Christie. Lo más importante de este año es que en la segunda de estas cintas comienza a escribir con I.A.L. Diamond, el guionista con el que trabajaría hasta el último de sus títulos. Y es que sus primeras colaboraciones no pueden ser más fructíferas. Con faldas y a lo loco (1959) ha sido elegida en numerosas ocasiones la mejor comedia de la historia del cine. Sin embargo, bajo mi modesta opinión, ese galardón debería ser para El apartamento (1960). Sea como fuere, ambas obras son de una factura estremecedora, invitan a su revisión, por lo menos anual, y gozan hoy en día todavía de una frescura que para sí quisieran muchas comedias del siglo XXI. Wilder consigue con ellas la cúspide creativa en cuanto a guión y la consolidación de su particular no-estilo a la hora de dirigir. Posiciones clásicas de cámara, donde el movimiento va sólo en función de los actores para que estos reciten sus diálogos de la mejor forma posible. Quizá Con faldas y a lo loco sea más divertida, con diálogos inolvidables, sobre todo el último, pero El apartamento tiene una atmósfera agridulce y cínica que le dota de mayor empaque. De hecho, obtuvo cinco oscars, dos de ellos para Wilder por guión y dirección, además de mejor película, montaje y decoración en blanco y negro.

En bandeja de plata (1966)
En las dos películas anteriormente comentadas, Wilder confió en Jack Lemmon, actor que terminaría por convertirse en fetiche para él. Con la pareja protagonista de El apartamento, rodaría Irma la dulce (1963), en un intento de repetir el éxito obtenido. Pero antes, en 1961 rodaría Uno, dos, tres, junto al genial James Cagney, con el que a pesar de todo, no terminó de entenderse muy bien. Y eso que es prácticamente imposible que otro actor le hubiera recitado los diálogos con la chispa y eficacia que lo hizo Cagney en esta disparatada comedia. Inmerso de lleno en la comedia, el propio Wilder llegó a decir que rodaba historias trágicas cuando era feliz e historias cómicas cuando estaba deprimido, rueda Bésame tonto (1964), con Dean Martin y Kim Novak, y dos años después la última de sus obras mayores, En bandeja de plata (1966), donde reuniría a Jack Lemmon y Walter Matthau por primera vez, convirtiéndoles en otra de esas parejas inmortales que ha dado la historia del cine. Con 60 años, y una nueva nominación al Oscar, En bandeja de plata marca el inevitable comienzo del fin que sufre cualquier cineasta, por muy genial que éste sea, como era el caso de Wilder. Y no es que el resto de su filmografía sea mediocre, ya que es incluso notable, pero no alcanza las cotas de genialidad que había ofrecido durante muchos años. Así, La vida privada de Sherlock Holmes(1970) es una estupenda revisión del personaje creado por Conan Doyle, ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre? (1972), es una extraña pero divertida comedia interpretada por Jack Lemmon en Italia, Primera plana (1974), es un correcta adaptación de la clásica obra de Ben Hetch y Charles MacArthur, de nuevo con la pareja Lemmon-Matthau, Fedora (1978), es un intento fallido de recrear el estilo de El crepúsculo de los dioses, y finalmente, su última película, Aquí, un amigo (1981), es una floja comedia, una vez más con Lemmon y Matthau al frente del reparto.
En cierta ocasión, A Billy Wilder le preguntaron si era necesario que un director de cine supiera además escribir. "No —contestó— pero es útil que sepa leer". Además de graciosa, esta anécdota sirve para reflejar claramente la posición de Wilder frente a la industria cinematográfica. Un director debe saber leer un guión. Él los escribió y los leyó como nadie lo ha vuelto a hacer. Lo primero es cuestión de talento y oportunidad. Pero lo segundo es una lección que deberían tener en cuenta muchos antes de ponerse detrás de la cámara."

- Billy Wilder en 10 películas:
- Perdición (1944)
- Días sin huella (1945)
- El crepúsculo de los dioses (1950)
- Traidor en el Infierno (1953)
- La tentación vive arriba (1955)
- Testigo de cargo (1957)
- Con faldas y a lo loco (1959)
- El apartamento (1960)
- Uno, dos, tres (1961)
- En bandeja de plata (1966)

Fuente: Artículo publicado en el número 8 de KANE 3 (mayo 2006)